¿Cómo empecé a interesarme por las muñecas de colección?

cómo empecé a interesarme por las muñecas de colección

¡Hola! ¿Qué tal va todo? ¿Cómo habéis iniciado el nuevo año? Por mi parte me he propuesto retomar la publicación de artículos en el blog. Además, este año me va a resultar un poco complicado asistir a eventos específicos de muñecas. Por tanto, fuera del plano virtual, no voy a poder mantener el contacto con el mundillo de la afición. ¡Menos mal que tenemos internet! 😛

Por todo ello, he decidido retomar el espacio blog de mi sitio web. No podré publicar con toda la asiduidad que me gustaría, pero quiero escribir al menos dos artículos al mes, cada quince días más o menos. Creo que es una buena oportunidad para poder interactuar con aquellos que seguís mi trabajo. Y también para aportar contenido de este tema concreto a la web, que tanto conocimiento me ha brindado a mí cuando estaba aprendiendo, cosa que aún sigo haciendo… 😉

¡Comencemos pues!

Hoy, para celebrar la reapertura del blog, me gustaría hablaros acerca de cómo empecé a interesarme por todo este universo de muñecas y figuras de colección. Creo que es interesante porque hay bastante desconocimiento, por parte de los ajenos al mundillo, sobre qué es y en qué consiste exactamente esta afición. Ocurre un poco como en lo relativo al mundo del cómic, otra de mis pasiones. Todavía es un medio que, desde el desconocimiento, se cree relacionado exclusivamente a la infancia, o sin importancia ni entidad suficientes como para que pueda interesar a un público adulto serio.

Dicho esto, ¿qué interés puede ofrecer una muñeca o figura de colección a una persona adulta?

Los que me conocen saben que el arte, tanto en su disfrute como en mis humildes intentos creativos, ha sido una constante en mi vida.

Mi primer acercamiento al tema de las muñecas de colección vino de la mano de una BJD (Ball Jointed Doll), muñeca de articulaciones esféricas, hace ya bastantes años. La universidad no me dejaba mucho tiempo libre, y aprovechaba mis pocos ratos de ocio leyendo, yendo al cine, y navegando por internet en busca de más conocimiento o novedades. Aprendí mucho sobre materiales, técnicas y adquirí habilidades nuevas, sólo con la información volcada en la web.

Éste es Pix, mi BJD modelo «Momo» de la casa Little Rebel Doll 🙂

El momento cero

Un buen día, navegando por el foro de manualidades y artesanía Craftster, dí con la foto de una muñeca espectacular, nunca había visto nada igual.

Estaba hecha de resina iridiscente, representaba a una fauno, y llevaba una peluca y ropas elaboradas a mano. Sus formas y anatomía estaban exquisitamente modeladas, con todo lujo de detalles y un realismo muy superior. Medía unos 45 cm de alto, y hacía gala de un sistema de articulaciones muy ingenioso y sofisticado que le permitía adoptar poses muy naturales y fluidas. Los ojos eran de cristal negro azabache, y la piel de una resina muy blanca y translúcida, sin maquillar, lo cual le daba un aspecto aún más escultórico.

Era bellísima, quedé muy impresionada.

Las muñecas y figuras de colección son piezas de arte

Éste es, a mi parecer, uno de los valores más importantes que poseen estas muñecas. Están más cerca de ser una pieza de arte, que un juguete. De hecho, la manipulación de las mismas es compleja y necesita de mucha cautela y conocimiento del material, por lo que no las recomiendo para niños.

El proceso de elaboración es muy detallista y artesanal, y las formas obtenidas suelen estar dotadas de una sensibilidad artística bastante importante. En mi caso, enriquecen mi vida rodeándome de obras plásticas de cuya contemplación disfruto muchísimo, así como también paso agradables ratos leyendo relatos de grandes maestros del cómic, viendo buen cine, admirando láminas originales de ilustradores que admiro… La parte estética es, para mí, muy importante en cuanto a estos objetos.

Pero… ¿se podría decir entonces que su única función es la contemplativa?

Rotundamente no. Si bien antes dije que no son juguetes, al uso clásico de la palabra, sí que tienen un componente lúdico muy fuerte.

Las opciones de interacción con estas piezas es siempre, en mayor o menor medida, una constante. Desde la simple capacidad de variar la postura gracias a un completo sistema de articulaciones, a la posibilidad de actuar como un lienzo volumétrico en blanco sobre el que plasmar tu versión de un personaje conocido, o inventado por ti.

El componente creativo asociado al disfrute de estas piezas es muy grande, quien más quien menos, las utiliza para producir contenido plástico nuevo.

¿Qué hace tan especiales a estas muñecas?

Poseen cualidades fotogénicas muy interesantes, muchas opciones de personalización, y existe toda una comunidad de creativos interactuando a través del objeto muñeca en sí.

En la mayor parte de los casos, la base escultórica puede ser de un artista concreto, al que se superponen modificaciones volumétricas o maquillaje de otro artista. Asimismo, un tercero puede darle atributos más concretos como el pelo, accesorios. Hay incluso quien se gana la vida como sastre o modista para muñecas 🙂

Las opciones siempre son muy imaginativas, y hacen uso de multitud de técnicas de reproducción y confección de alto nivel, así como materiales de calidades superiores. Fuera de las soluciones comerciales completas para muñecas de colección, el fenómeno trasciende la mera artesanía. Estamos hablando de una producción de calidad artística, con una voluntad de autoría muy clara.

Y, sobre todo, es muy divertido

Esto es importante. Al menos, para mí lo es. La vida no tiene un sentido per se, si no dirigimos nuestros esfuerzos a disfrutar de nuestra existencia, estamos malgastando nuestro tiempo.

La capacidad de disfrute del juego, la curiosidad innata y la vivencia con intensidad de los pequeños placeres de la vida, es algo que la sociedad y el modo de vida actual no tienen reservado para los adultos. Qué gran error, cuando precisamente los grandes avances de la humanidad en materia de ciencia y tecnología, parten de esa sed de conocimiento y posicionamiento sorpresivo ante la realidad. (Al menos en un primer momento, luego suelen entrar en juego otros factores mucho menos éticos…)


Así que, si coleccionar muñecas, figuras de acción, leer cómics o disfrutar de una película o libro de ciencia ficción te hace feliz, hazlo. 


Porque todo aquel segundo de tu vida que pudiendo disfrutar de algo, dejas de hacerlo sin mayores razones que los prejuicios e imposiciones sociales, es un segundo de vida malgastado. Y al final, nuestro tiempo aquí es lo único de lo que podemos tener certeza.

cómo empecé a interesarme por las muñecas de colección
Y vosotros, ¿tenéis alguna afición que os haga felices?

Espero haberos motivado a permitiros disfrutar y jugar un poco más cada día con pasión. Gracias por estar ahí, y ¡sed felices! 😉